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México D.F. México. Septiembre de 2006-10-13

Descubren el trágico final de una caravana de Pánfilo de Narváez del siglo XVI

 

 Un hallazgo hecho en tierras mexicanas, en la zona de Tlaxcala, revelaría, según los expertos, que miembros del ejército de Pánfilo de Narváez murieron sacrificados y martirizados en rituales indígenas.
De acuerdo con los descubrimientos, y la información de que ya se disponía por las antiguas crónicas, se cree que en algún día del mes de junio del año 1520, una caravana de las tropas del conquistador Pánfilo de Narváez que habría estado compuesta por unas 550 personas entre españoles, indígenas, negros, mulatos y mestizos cayó en manos de guerreros del reino indígena de Texcoco.
Numerosos hombres, mujeres y niños cautivos terminaron sacrificados en rituales mexicas. Hasta el momento se ha logrado identificar entre quienes fueron sacrificados a 20 españoles (ocho mujeres y doce hombres), siete negros y dos mulatas, pero hubo muchos más hombres y mujeres de los pueblos prehispánicos, principalmente tlaxcaltecas, totonacas, otomis y mayas, según los estudios realizados por el doctor Carlos Serrano, que con el correr del proceso de investigación se irán identificando. Entre ellos, se identificó a una mujer española sexagenaria, cuya vida fue ofrendada a la diosa Tozi, la madre de todos los dioses aztecas, de acuerdo a lo que indicarían los huesos encontrados.
Los hallazgos incluyen elementos escalofriantes como huesos humanos hervidos, lo que ha dado lugar a pensar en que los integrantes de la caravana capturada fueron víctimas del canibalismo ritual. En esta zona de México, la antropofagia religiosa formó parte de las ceremonias realizadas por los naturales, según el arqueólogo Enrique Martínez, coordinador del equipo científico que trabaja en la zona desde hace más de una década.
De acuerdo con las crónicas históricas, Pánfilo de Narváez arribó a México desde la vecina isla de Cuba, junto con una gran cantidad de soldados y colonos, enviado con la misión de capturar a Hernán Cortés y formar una colonia, luego de que el conquistador decidiera actuar según su criterio, desconociendo las órdenes de sus superiores, lo que desembocó en el avance de la hueste de Cortés hacia Tenochtitlán, capital de los aztecas, y su posterior conquista.
Se cree que la captura de esta caravana debe haber alterado en forma notable al poblado cercano a donde se produjo, Teocaque, ya que el arribo de estas personas prisioneras triplicó la población normal del pequeño pueblo, que vivía de la recolección de especies vegetales, y repentinamente no podría disponer de alimentos suficientes para todos los nuevos pobladores, ni de lugar de alojamiento. De acuerdo a la información de que se dispone, se cree que ante esta inusual situación, los mexicas recibieron la visita de varios sacerdotes que ordenaron la construcción de tres plazas resguardadas por un muro que se convertirían en áreas sagradas. Los muros construidos protegían las zonas sagradas y aislaban el centro ceremonial para que no fuera “contaminado”.
Las áreas sagradas tienen que haber sido el escenario de los sacrificios rituales conforme el calendario de celebraciones mexicas utilizado en la época. En estas celebraciones religioso místicas los cautivos eran seleccionados de acuerdo a su edad y sexo, o según a sus grados como guerreros, con el objeto de ofrendar especialmente cada víctima a un determinado dios. Los cuerpos de los ofrendados fueron en ocasiones desmembrados, cosidos al fuego o hervidos y algunas de sus partes fueron comidas por un grupo selecto integrado por sacerdotes, guerreros y miembros de la clase dominante.
Con esta práctica ritual de comer la carne de sus prisioneros, españoles o guerreros de otros pueblos en los sacrificios, procuraban incorporar a su cuerpo su fuerza y su energía, para seguir en la batalla. En Teocaque, algunos de los restos como los huesos y las calaveras fueron exhibidos por los mexicas y texcocanos a manera de duro mensaje de advertencia para los invasores.
Los expertos insisten en afirmar que, si bien se practicaba en la zona el canibalismo ocasionalmente, esto no consistía en una práctica habitual y menos aún en algo relacionado con sus hábitos alimentarios, sino que se restringía absolutamente a lo ceremonial religsioso. Estas ceremonias existen en la zona mesoamericana, desde épocas muy antiguas y habrían alcanzado su apogeo en Teotihuacán, para luego extenderse entre los pueblos mexicas. El motivo por el cual los españoles lo habrían relatado como algo muy generalizado en las costumbres naturales se debió, probablemente a la necesidad de establecer un argumento de justificación de las matanzas de indígenas que se perpetraban asiduamente con motivo de la conquista, según el criterio de los expertos.
Se cree que Cortés tuvo conocimiento de lo que estaba sucediendo con los miembros de la caravana capturada, pero que tomó la decisión política de no hacer nada por ayudarlos. Más tarde, cuando reconquista Tenochtitlán, merced a la decisión que había tomado, evitó pasar por la zona sagrada donde se hicieron los sacrificios.
Posee este sitio arqueológico una gran riqueza cultural que abarca la arquitectura, la historia, el centro ritual y las pertenencias de los conquistadores, por lo cuakl se aspira a poder poner la zona en condiciones de que pueda ser conocida por visitantes.